MIÉRCOLES 2 de noviembre (HealthDay News/HispaniCare) -- Una vacuna contra la nicotina, un rayo de esperanza para los millones de fumadores que quieren dejar el vicio, ha dado un paso más para acercarse a la realidad.
Los investigadores que hicieron presentaciones en la reunión de la American Association for Cancer Research en Baltimore el miércoles informaron resultados sólidos en seguridad y eficiencia de la NicVAX.
"Vimos un efecto significativo", aseguró la autora líder, Dorothy K. Hatsukami, la profesora Forster Family de Prevención del Cáncer de la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota en Miniápolis.
Los resultados fueron lo suficientemente significativos como para justificar un ensayo clínico completo, agregó.
"Definitivamente vale la pena", aseguró Hatsukami. "Esta vacuna promete mucho, no sólo por nuestro estudio sino por lo que se ha viso en otros".
NicVAX ahora es el favorito en su campo, y probablemente será el primero en enviar resultados a la U.S. Food and Drug Administration para su posible aprobación.
"Ya se están acercando a la fase 3,el paso final antes de presentarlo a la FDA", aseguró Thomas J. Glynn, director de Ciencia y Tendencias del Cáncer de la American Cancer Society. "Todavía nos va a tomar un par de años, pero están bastante más adelantados que los otros dos. El esfuerzo es serio. No es de mentiras".
Las otras dos vacunas contra la nicotina que están en desarrollo podrían estar todavía entre cuatro y seis años alejadas del mercado, agregó Glynn.
El mercado para una vacuna así es enorme, pues unas 50 millones de personas en los EE.UU. todavía fuman. El vicio contribuye a varias enfermedades y es el factor de riesgo de cáncer más prevenible. El cáncer de pulmón es la causa principal de muerte por cáncer y causa más muertes que los demás cinco cánceres principales combinados.
"La vacuna abre todo un mundo de posibilidades", aseguró Glynn.
Al menos otras dos vacunas están en desarrollo. Además, se ha informado acerca de tasas de abandono del vicio del 50 por ciento a las 12 semanas con Vareniclina y Rimonabant, que no son vacunas, por lo que podrían ser aprobados por la FDA dentro de un año.
Los principios básicos de las vacunas son similares. La vacuna estimula el sistema inmunológico del organismo para que produzca anticuerpos que luego se adhieren a la molécula de nicotina. En estudios con animales, se ha demostrado que esto ralentiza la llegada de la nicotina al cerebro, además de reducir la cantidad. ¿La razón? El compuesto de anticuerpo y nicotina es demasiado grande para atravesar la barrera hematoencefálica.
"Se trata de una manera muy novedosa de tratar la adicción porque no se dirige a ninguna región cerebral", anotó Hatsukami. "Se dirige directamente a la molécula".
El estudio actual, con el apoyo del National Institute of Drug Abuse y Nabi Biopharmaceuticals, fue diseñado para observar la seguridad y los niveles de anticuerpos producidos.
Se asignó aleatoriamente a 68 fumadores para que recibieran dosis distintas de la vacuna o un placebo. No se reclutó a los pacientes porque expresaron su interés en dejar de fumar.
Aunque el estudio no se diseñó específicamente para observar el abandono del vicio, las tasas de abandono fueron impresionantes. El 38 por ciento de los participantes dejó de fumar luego de 30 días.
"Eso suena muy bien, sobre todo porque se trata de personas que no vinieron para recibir un tratamiento", aclaró Hatsukami. "No ofrecimos asesoría a menos que así lo solicitaran".
Entre mayor fue la dosis de la vacuna, mejor fue la respuesta de los anticuerpos. Los participantes que recibieron las dosis más altas tenían más probabilidades de abstenerse de fumar durante 30 días.
"Mucha más gente deja de fumar si recibe la dosis más alta", sentenció Hatsukami. "Parece que las vacunas sí se muestran promisorias en cuanto a ayudar a la gente a dejar de fumar".
Algunos de los participantes informaron que sentían dolor y sensibilidad en el sitio de la inyección, mientras que otros también informaron que tenían dolor de cabeza, malestar y dolor muscular. La mayoría de estos efectos secundarios desapareció en cuestión de días, aclararon los investigadores.
"No hubo diferencias en los síntomas de abstinencia entre los que recibieron la vacuna y los que recibieron un placebo.
Tampoco pareció haber un "comportamiento de compensación del tabaquismo", lo que significa que los que recibieron las vacunas no inhalaron más profundamente ni fumaron más cigarrillos para compensar la abstinencia.
Todavía quedan algunas preguntas sin responder, señaló Glynn. ¿Cuánto tiempo será efectiva la vacuna? ¿Necesitarán un refuerzo los fumadores? ¿Evitará eso la reincidencia? Y, ¿es eso algo que se le pueda administrar a un niño de nueve años para evitar que adquiera el vicio, de la misma manera como funciona la vacuna contra el sarampión?
"La gran pregunta es si esto podría ser una varita mágica. Mi corazón dice que sí, pero mi mente dice que no", dijo Glynn. "[Aún así,] nos permitirá comenzar a diseñar más tratamientos para dejar de fumar".